Y las pereiranas no dejarán de cargar con este peso porque en
los últimos años hemos dedicado los esfuerzos a
reforzar el estigma que a darle soluciones reales a nuestras mujeres.
Nos preocupamos más por el rumor, el chiste de mal gusto y la imagen que por
los problemas reales.
Hemos fracasado no frente al
estigma, sino frente a realidad. Creemos que le cumplimos a la ciudad cuando
salimos a hacer "marchas" por la dignidad ó porque se hacen campañas
de hablar bien de las pereiranas. Pero seguimos siendo una ciudad donde el machismo ha llevado a las mujeres a ver en el estereotipo de la belleza una fórmula
para salir de la pobreza, donde son vulnerables para el tráfico sexual, donde
hay más reinados de bellezas que expresiones artísticas.
Somos una cultura donde los
artistas como Jhonny Rivera (de quien debo admitir admiraba por su tenacidad)
prefiere seguir reforzando el ideal de que las mujeres necesitan de un
"marrano" para subsistir o que si se toman una cerveza, son ellas las
culpables de un abuso sexual y no el
machismo delictivo que lo ejecuta.
Esa es nuestra lógica, la imagen
y no la integridad. Las concentraciones y expresiones públicas no deberían
intentar demostrar lo que es obvio: Que somos una cultural liberal, donde
nuestras mujeres tienen la fuerza suficiente para salir adelante y un carácter
abrumador que ha sido construido a través de los años por la tenacidad.
Creo que el reto es de fondo,
necesitamos avanzar en la igualdad sin segregación, en verdaderas oportunidades
de equidad laboral . A veces miramos mucho hacia afuera, pero se nos pasa de
largo el paisaje común de como locamente hemos reducido la feminidad a un
simple objeto. Quizás necesitamos poner los ojos de la educación en nuestro
propio ombligo.
Pereira y Risaralda necesitan de
manera urgente políticas públicas afirmativas dirigidas al género femenino, que
les permitan cambiar no un estigma sino que les abran las puertas a una equidad
material.
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