martes, 14 de enero de 2014

¿SOMOS UNA GENERACIÓN PERDIDA?

Es una homogenización cultural, estética y de aspiraciones. Una y otra vez, pareciera que el paisaje se repitiera cuando se vislumbra a quienes hemos decidido construir la vida en Pereira. Es deprimente, desolador y desconcertante, la cultura mafiosa se involucro en la parte mas profunda de nuestra ciudadanía y pareciera que no nos importara ó peor aun que lo toleráramos.

Cuando Pablo Escobar y los denominados "magníficos" comenzaron en el negocio del narcotrafico, sabían que si bien su dinero les daría poder, solo instaurar una nueva cultura los perpetuaría en nuestra sociedad.

Parece que esa cultura nos ganó la batalla, ya no se trata de participar ó no en el negocio, va mucho mas allá, es de asumir su cultura pese a no involucrarnos en la actividad. Es la contradicción social, condenamos el negocio de la droga pero toleramos su cultura.

Y esa tolerancia ha hecho de las suyas, nuestra juventud cambió radicalmente su concepto de éxito, sus aspiraciones y sus sueños. Nos cambiaron las ganas de cambiar el mundo, el civismo, la construcción colectiva de nuestros abuelos, por una reducida aspiración material, nuestras valientes y valerosas mujeres terminaron convertidas en simples objetos.

Decir que es culpa de los jóvenes, es una acusación simplista. Cuando los espacios que se les otorga lo único que hacen es alimentar esa cultura. Como alguna vez una amiga me dijo: "En Pereira todo le falla a los jóvenes"

Uno debe preguntarse, como lo hizo Adriana Vallejo hace poco. Si somos una generación perdida. Y si lo fuéramos, deberíamos afrontarlo, sin doble moralismos y buscar soluciones. Para no caer en ese desgastado discurso de evadir nuestra realidad y ofender el legado de nuestros abuelos, que construyeron un modelo de ciudad enviadiable y que hemos venido destruyendo.